MI PALABRA NO VOLVERÁ VACIA

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 TEXTO: “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11)

 

INTRODUCCION

Ilustración, Un muchacho estaba tratando de levantar una roca, su papá estaba viendo al pequeño tratando de mover la piedra, el papá lo escuchó gruñendo y haciendo fuerza tratando de hacer rodar la piedra. Él le preguntó al hijo -¿Estás usando todas tus fuerzas? -El niño respondió ¡Si papá estoy usando todas mis fuerzas! -El papá le dijo: ¡No lo estás haciendo! el niño insistió -¡Si lo hago! -El papá le dijo ¡No lo estás haciendo porque no me has pedido que te ayude!

Lo que el padre le quiso decir es: Hijo, yo soy tu fuerza, soy tu padre, pide mi ayuda.

 

 

LA PALABRA QUE SALE DE DIOS

Elena de White, escribió: “La Palabra de Dios abarca un periodo histórico que se extiende desde la creación hasta la venida del Hijo del hombre en las nubes del cielo. Sí, y más todavía; lleva la mente a hacia la vida futura, y abre ante ella las glorias del paraíso restaurado. La palabra de Dios ha permanecido la misma durante todos los tiempos. Lo que era verdad en el principio e s verdad ahora” (Review and Herald, 2-3-1886)

Algunos elementos asociados a la Palabra de Dios que como cristianos debemos tener presente:

  1. La Palabra de Dios es capaz de crear vida de la nada (Génesis 1: 3, 6, 9, 11, 14, 20, 24, 26, 29) “Dijo Dios”.
  2. Pedro dijo: “Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68)
  3. En 2 Timoteo 2:9 se dice, “La palabra de Dios no está presa”
  4. En 2 Timoteo 2:15 se agrega, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”
  5. En 2 Timoteo 4:2 el apóstol Pablo dice,  “Que prediques la palabra;…”

En la oración de Jesús por sus discípulos en el evangelio según San Juan 17:4 quisiera destacar lo siguiente: “Yo te glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese”, en Juan 17:8 dice: “Porque las palabras que me distes, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste”, en Juan 17:14 dice, “Yo les he dado tu palabra…”, y en Juan 17:17 dice: “Tu palabra es verdad”.

                La Palabra del Dios debe ser sembrada en el corazón de las personas. En Isaías 55:10-11, dice: “Como descienden del cielo la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riegan la tierra, y la hacen germinar y producir, y da semilla para sembrar y pan para comer, así será mi Palabra que sale de mi boca, no volverá vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené”. ¿Qué lecciones aprendemos de este texto?.

  1. El objeto de la vida cristiana es llevar fruto.
  2. Ningún ser humano ha de vivir para sí mismo, así como la planta no germina, no crece ni da fruto para sí misma sino para “da simiente para el siembra y pan al que come”.
  3. El cristiano tiene un compromiso de misión, para la salvación de otras almas.
  4. No hay crecimiento cristiano en la vida de una persona que se centra en el yo.
  5. Elena de White, escribió: “Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo.  Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del Evangelio.  Rápidamente maduraría la gran cosecha final y Cristo vendría para recoger el precioso grano” (Palabras de vida del gran Maestro, págs. 46-48)

 

 

LA PALABRA QUE ES SEMBRADA

En Salmos 126:6, dice lo siguiente: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”

Elena de White escribió: “El que predica el Evangelio puede hallar consuelo en este texto mientras esparce la buena semilla, pero ignora qué éxito coronará sus esfuerzos” (PVGM 45). 

Si solo tú y yo nos dedicamos a ser agentes de Dios en la siembra de su Palabra, podemos estar seguro de que a su debido tiempo podremos presentar nuestras gavillas a los pies del Maestro y oír la bendición: “Bien hecho” (Mat. 25: 21, 23). 

Las lágrimas del trabajo aflictivo se transformarán en cánticos de gozo.  La alegría reemplazará la tristeza, “y huirán la tristeza y el gemido” (Isa. 35: 10).

Elena de White, escribió lo siguiente “La obra del  sembrador es una obra de fe.  No puede comprender el misterio de la germinación y del crecimiento de la semilla, pero tiene confianza en los instrumentos por medio de los cuales Dios produce la vegetación. Echa la semilla, con la esperanza de recogerla multiplicada en una cosecha abundante.  Del mismo modo debe trabajar los padres y maestros, con la esperanza de recoger una cosecha de la semilla que siembran.” (La educación, EW)

Elena de White, escribe: “Durante algún tiempo la buena semilla puede permanecer en el corazón sin ser notada, y sin dar evidencia de haber echado raíces, pero más tarde, al dar el Espíritu de Dios aliento al alma, la semilla oculta brotará, y al fin dará fruto.  En la obra de nuestra vida no sabemos qué prosperará, si esto o aquello.  No nos toca a nosotros resolver este problema. "Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano".El gran pacto de Dios declara que "mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega” Puesto que confía en esta promesa, el agricultor ara y siembra.  Al trabajar en la siembra espiritual, no debemos tener menos confianza en esta promesa: "Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquellos para que la envié".  "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas". (La educación)

Elena de White, aclara: “La germinación de la semilla representa el comienzo de la vida espiritual, y el desarrollo de la planta es una figura del desarrollo del carácter. No puede haber vida sin crecimiento.  La planta crece, o muere.  Del mismo modo que su crecimiento es silencioso, imperceptible pero continuo, así es también el crecimiento del carácter.  En cualquier etapa del desarrollo, nuestra vida puede ser perfecta; sin embargo, si se cumple el propósito de Dios para nosotros, habrá un progreso constante.” (La educación)

Elena White, escribe: “La planta crece porque recibe lo que Dios ha provisto para mantener su vida. Del mismo modo se logra el crecimiento espiritual por medio de la cooperación con los agentes divinos. Así como la planta se arraiga en el suelo, nosotros debemos arraigarnos en Cristo. Así como la planta recibe la luz del sol, el rocío y la lluvia, nosotros debemos recibir el Espíritu Santo.  Si nuestros corazones se apoyan en Cristo, él vendrá a nosotros "como la lluvia tardía y temprana a la tierra".* Como el Sol de Justicia, se levantará sobre nosotros "y en sus alas traerá salvación".*Creceremos "como lirio".  Nos vivificaremos "como trigo" y floreceremos "como la vid” (La educación)

Durante algún tiempo la buena semilla puede permanecer en el corazón sin ser notada, y sin dar evidencia de haber echado raíces, pero más tarde, al dar el Espíritu de Dios aliento al alma, la semilla oculta brotará, y al fin dará fruto.  En la obra de nuestra vida no sabemos qué prosperará, si esto o aquello.  No nos toca a nosotros resolver este problema. "Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano". El gran pacto de Dios declara que "mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega" Puesto que confía en esta promesa, el agricultor ara y siembra.  Al trabajar en la siembra espiritual, no debemos tener menos confianza en esta promesa: "Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquellos para que la envié".  "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas".

La pregunta es ¿qué podremos sembrar? ¿Dónde sembrar? Siendo un buen cristiano en lo que hacemos; dentro y fuera de la iglesia. Dentro y fuera de nuestro hogar. Dentro y fuera del trabajo. Cuando nos ve o cuando estamos solos. Siendo un buen cristiano en lo que decimos. Siendo un buen cristiano en lo que entregamos. ¿Cómo es eso? Bueno yo les pregunto, ¿podemos entregar un tratado a alguien? Bueno porque no lo hacemos. Así también estamos sembrando.

 

 

LA PALABRA QUE NO VOLVERA VACIA

En Isaías 55:11, se nos dice lo siguiente: “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

Las palabras de Dios representan su voluntad y están dotadas de poder para que esa voluntad sea efectiva.

  1. Tienen poder para crear (Gén. 1:3; Sal. 33:6, 9)
  2. Tiene poder para impartir energía, vida y bendiciones espirituales (Deut. 8:3; Mat. 4:4; Apoc. 1:3)
  3. Tiene poder para juzgar y condenar (Heb. 4:12; Apoc. 19:15)
  4. Tiene poder para levantar al hombre del sepulcro Job 14:14-15; Juan 11:43-44; 1 Tes. 4:16)
  5. Tiene poder para sanar y redimir (Mat. 9:2,6; Mar. 2:5, 9-12; Juan 5:24; 6:63).

Elena de White escribió “Quizá algún tiempo la buena semilla permanezca inadvertida en un corazón frío, egoísta y mundano, sin dar evidencia de que se ha arraigado en él; pero después, cuando el Espíritu de Dios da su aliento al alma, brota la semilla oculta, y al fin da su fruto para la gloria de  Dios. En la obra de nuestra vida no sabemos qué prosperará, si esto o aquello. No es cuestión que nos toque decidir. Hemos de hacer nuestro trabajo y dejar a Dios los resultados. ‘Por la mañana siembra tu simiente, y a la tarde no dejes reposar tu mano". El gran pacto de Dios declara que ‘todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega...no cesarán’. Confiando en esta promesa, ara y siembra el agricultor. No menos confiadamente hemos de trabajar nosotros en la siembra espiritual, confiando en su promesa: ‘Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié’ (Isa. 55:11). ‘Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas’ (Sal. 126:6)” (Palabras de Vida del Gran Maestro,  págs. 50, 51. Año 1900).

De este texto podemos concluir que nuestra misión es la de hacer el trabajo que se nos ha comisionado pero los resultados debemos dejárselas al Espíritu Santo. Que nuestra misión es la de hacer una siembra espiritual. Y que nuestra misión siempre tendrá recompensa.

 

 

CONCLUSION

El verdadero cristiano trabaja para Dios, no por impulso, sino por principio; no por un día ni por un mes, sino durante toda su vida

“El que dio  a cada uno su obra”  (Mar.  13: 34)

Elena de White: “Según su capacidad, no dejará sin recompensa el cumplimiento fiel del deber.  Cada acto de lealtad y fe será coronado con señales especiales del favor y aprobación de Dios.  A cada obrero se hace esta promesa: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Testimonies, tomo 5, Págs. 390-395).

 

 

LLAMADO

                ¿Quieres ser un sembrador para el Señor? ¿Quieres ser un instrumento en las manos de Dios para el beneficio de otros?

 

 

PR JOSÉ LUIS OJEDA CERECEDA

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