DAME DE BEBER

RStories - descarga de materiales, sermones, etc

 TEXTO: “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.  (Juan 4.14)

 

INTRODUCCION

Ilustración, (Relato de una hija con su padre) Una niña contemplaba desde las rodillas de su padre, un libro de varias láminas representando la crucifixión de Jesús -Preguntó ella, ¿Murió por ti, papá? Sí, hijita, respondió él. -¿Por mamá, también murió él? -También murió por ella. -¿Y él también murió por mí? -También murió por ti, hija mía. La niña se apresuró a descender al suelo, se arrodilló y oró: gracias, Señor Jesús, porque moriste por mí... Y perdóname que haya tardado tanto tiempo en darte las gracias.

¿Sabías que nuestro Señor Jesús murió por usted? ¿Murió pos su cónyuge? ¿Murió por sus hijos? ¿Murió por sus padres? ¿Murió por sus seres amados? ¿Sabrán todas las personas que Jesús murió por ellos? ¿Podemos nosotros ayudar en algo?

 

 

 

A JESUS LE ERA NECESARIO PASAR

En las Sagradas Escrituras encontramos un relato que nos habla del agua. Este esta registrado en San Juan 4. 4-15; 28-30, leamos lo que dice: “Y le era necesario pasar por Samaria. Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob.  Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo.  Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?  Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla...Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.”

 

               Este es un relato de gran inspiración y profundo contenido espiritual. En el encontramos una hermosa lección para el día de hoy. Lo primero que hemos de mencionar es que nuestro Señor Jesús consideró que era NECESARIO pasar por Samaria.

                La mayoría por no decir la totalidad del pueblo judío rehuía o preferían ir por otro camino más largo, pero no pasar por Samaria. Ahora, los que tenían apuro y no eran muy estrictos, usaban el camino corto, aunque siempre con cierta aprehensión por el posible encuentro con samaritanos que, de todas maneras, trataban de eludir. En el caso de Jesús, el tenía un propósito; “Le era necesario pasar” (Juan 4:4). Pero, ¿Por qué?  ¿Para qué? ¿Qué necesidad había?

                Cuando Jesús entró a Damasco llegó a una ciudad llamada Sicar. Aprovechó para poder descansar junto a un pozo. De esta manera podría refrescarse del fuerte calor del mediodía (hora sexta). En eso llegó una mujer, una samaritana que venía con su cántaro a buscar agua. Pero, ¿Por qué a esa hora? ¿Le habrá faltado agua? ¿Habrá tenido una exigencia adicional a la cantidad de agua normal que usaba? ¿Se le habrá derramado la que tenía? No, mis apreciados hermanos(as). Esta mujer iba a ésta hora del día para no encontrase con el resto de las mujeres a la hora temprana del día. ¿Cuáles eran sus razones? Lo más probable a la luz de las Escrituras era su condición moral. Ella se consideraba y reconocía como una mujer en condición inmoral para con el resto de sus pares, y eso la llevaba a preferir ir en los momentos donde no recibiría ningún rechazo del resto de las demás mujeres, ni tampoco tendría que escuchar comentarios contrarios para su vida.

                ¿Qué relación existía entre los judíos y samaritanos? El odio racial mantenía tan alejados a los judíos y a los samaritanos, que ambos procuraban no tener ningún contacto social. Y en los tiempos de Jesús, no había disminuido.  Varios pasajes del Nuevo Testamento lo indican claramente  Por eso la mayor parte de los peregrinos que viajaban de Galilea a Jerusalén evitaban pasar por Samaria, y preferían hacer un desvío por Perea. ¡Pero Jesús rompió las barreras étnicas! Jesús no hace diferencias de personas. Todas las personas son valiosas para él. Usted es valioso para Jesús. Usted es importante para Jesús. Usted es amado por Jesús.  

 

 

LA MUJER VINO SACAR AGUA DEL POZO

                Aunque el relato bíblico no menciona su nombre, pero puede llevar su nombre, es la realidad de muchas personas como ella en el día de hoy.

                Esta mujer venía a buscar agua para su sed física, pero desconocía que más que agua para su cuerpo ella necesitaba agua para su espíritu.

                Le era necesario pasar por Samaria para ganar a una persona para el reino de los cielos. Para este propósito Jesús uso el siguiente método:

  1. Despertar el deseo de algo mejor, (Juan 4:7-15). “¿Dame de beber?” Jesús logró captar la atención de la mujer.
  2. Despertar la convicción de una necesidad personal, (Juan 4:16-20) “Llama a tú esposo”.
  3. La exhortación sobre una decisión de reconocer a Jesús como el Mesías, (Juan 4:21-26) “Mujer, créeme, la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre”. “Yo soy el que habla contigo”.
  4. D.      El estímulo a una acción apropiada para la decisión, (Juan 4:28-30, 39) “Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad, y dijo a los hombres: ¡Venid a ver a un hombre que me dijo todo cuanto hice!” “Entonces salieron de la ciudad, y fueron adonde estaba él”.

 

                Jesús le dijo: Tú puedes satisfacer mi sed física, pero yo puedo satisfacer la sed de tu alma. Y por ello me era necesario pasar por Samaria. Para que tú bebas. Y nunca tengas más sed de Espíritu.

                Cuando la mujer escuchó a Jesús no pudo hacer otra cosa que acepar lo que Jesús tenía para ella, la mujer respondió ávidamente a las promesas de recibir el agua viva. Ya que si bebía "agua viva, jamás tendría sed" y ciertamente tendría "vida eterna" (Juan 4:14). 

Antes de que Cristo le diera de esa “agua de la vida” ella debía reconocer su pecado y su necesidad de purificación.  Cuando lo entendiera recibiría del agua.

                Nuestro Señor Jesucristo despertó plenamente el deseo del “agua viva” en la mujer. Pero aún no podía beber.

                La mujer no estaba todavía lista para recibir el “agua viva” que pedía sin darle importancia. 

  1. En primer lugar, había aguas de pecado estancadas que debían ser eliminadas. 
  2. La antigua vida de pecado debía morir antes de que pudiera comenzar la nueva vida de rectitud. 

 

                ¿Por qué Jesús dijo: Llama a tú marido? No, tengo marido respondió ella. Jesús le puso completamente de manifiesto toda su vida pasada, demostrándole que para él los secretos de su vida era un libro abierto. Era una mujer pecadora que necesitaba muchísimo el "agua viva" que Jesús le ofrecía generosamente. Cinco hombres has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. -Es verdad dijo ella. Reconozco que es así. Eso es lo que cada uno de nosotros debe responder ante Jesús ¿Qué? Reconocer nuestra condición.

                ¿Cómo reacciona la mujer ante el amor de Jesús? La mujer estaba ansiosa de llegar a la aldea y contar a otros su gran descubrimiento, y no se preocupó por el cántaro. Había experimentado el deseo, la convicción y la decisión, y el siguiente paso lógico era la acción: fue a narrar a otros su gran descubrimiento. Esto dio testimonio de la realidad de su decisión. El cántaro que la esperaba era una evidencia muda de su intención de volver sin demora.

              ¿Qué simbolizada el agua? Cuando el agua es empleada en un contexto de aceptación de Cristo, el agua aparece como símbolo de purificación transformadora que se opera en el creyente. La mujer samaritana necesitaba ser purificada de sus pecados. El agua que se le ofrece a la samaritana es Cristo mismo. ¿Necesitas usted ser mojado por el agua de Jesús? Porque yo cada día necesito ser mojado por su agua por dentro y por fuera.

              ¡Cristo es el agua! Cristo se dio a si mismo  a través de su predicación y a través de su muerte.  Se dio a si mismo a través de todos los actos de su vida, desde su encarnación hasta su ascensión. Toda su vida fue una misión de darse. La aceptación y acción de que otros también puedan beber.

 

 

DEJANDO EL CANTARO

              Esta mujer fue al pozo con un cántaro vacío a buscar agua. Y en ese lugar se encontró con el agua de la vida.

Ese cántaro representaba de alguna forma todo lo que ella tenía y todo lo que ella era. Su vida estaba vacía. Por muchas veces que ella tuviese que ir al pozo para llenarla de agua volvería nuevamente a estar vacía. Así como el cántaro era llenado así era como también se vaciaba. Su permanencia era de breve duración.

              ¿Qué representa parta ti ese cántaro? Puede representar sueños y aspiraciones. Quizás los bienes que hemos logrado. Quizás la familia misma. Tal vez incluso representa tu religiosidad. Pero al final de todo, por dentro está vacío. ¡Tú vida puede estar vacía a pesar de lo que haz logrado! ¿Qué le da valor a nuestros logros? ¿Qué le da sentido a nuestros éxitos?

En el evangelio según san Mateo 6.33 se lee “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será añadido”.

              Cuando hemos recibido del agua de Jesús la vida no es la misma. ¡El perdona y borra nuestra vida pasada! ¡Él le da valor a nuestro existir! ¡El nos hace de nuevo espiritualmente! Esto no podemos dejarlo en segundo lugar. Jesús debe tener el primer lugar en toda nuestra vida.

 

CONCLUSION

Ilustración, Una señora de edad había esperado toda la vida la oportunidad de viajar en un tren. Quería contemplar, devorar cada paisaje con los ojos y disfrutar todo cuanto pudiera en los kilómetros que iría a recorrer. Entro muy decida en el vagón de pasajeros y cuando el tren partió, comenzó a acomodar los paquetes y cestas que traía, trato de arreglar confortablemente su asiento y acomodar las cortinas, de colocarse en situación cómoda pero... de repente, cuando ya estaba lista para comenzar la contemplación del paisaje, el conductor voceo el nombre de la estación a la cual iban, ¡habían llegado! ¡Qué pena!, dijo ella, ¿si hubiese sabido que llegaríamos tan pronto no habría perdido tiempo en pequeñeces?

¿Cómo valorizamos nuestro tiempo? Si supiéramos cuánto tiempo tienen las personas para aceptar las buenas nuevas de salvación, nos apresuraríamos acercarnos a ellas. ¿Podemos cruzar toda la ciudad por un alma? ¡Jesús lo hizo!

 

LLAMADO

                Usted en el día de hoy también es llamado a la Acción. Hay muchas personas en este mundo, así como la mujer samaritana, que necesitan beber del agua viva de Jesús. ¿Irá dónde ellos(as) están? Le digo, que es necesario pasar donde otros no pasan.

 

 

 

PR JOSÉ LUIS OJEDA CERECEDA

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Usar puntuación: / 13
MaloBueno