CUENTA LO QUE DIOS HA HECHO CONTIGO

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Texto: “Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” (Lucas 8.39)

 

INTRODUCCION

Ilustración, (el siguiente relato es sobre un alpinista). Se relata que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo. Decidido a llegar a la cima, de pronto oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidades, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

 

Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a morir... Sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos... SI, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.

En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más que gritar: ‘Ayúdame Dios mío...’ De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó: "¿QUE QUIERES QUE HAGA?" ‘Sálvame Dios mío’ ‘¿Realmente crees que te pueda salvar?’ ‘Por supuesto Señor’ ‘Entonces corta la cuerda que te sostiene... Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó...

Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... a dos metros del suelo...

´              ¿Y usted a qué está agarrado? ¿Qué tan confiado usted está de su cuerda? ¿Por qué no suelta la cuerda?

 

 

VIVO Y MUERTO A LA VEZ

En esta oportunidad quisiera compartir con ustedes el relato que aparece en Lucas 8:26-39, es el caso del endemoniado de Gadara. ¿Habrá posibilidad que en donde hay oscuridad pueda aparecer un rayo de luz que logre cambiar todo? Leamos juntos este relato bíblico.

                El texto dice así, “Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este,  al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?  Te ruego que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.) Y le preguntó Jesús diciendo: ¿Cómo te llamas?  Y él dijo: Legión.  Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó. Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo. Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor.  Y Jesús, entrando en la barca, se volvió. Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él. Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban”

                En el plan de la salvación del ser humano es Jesús el que siempre toma la iniciativa. En el caso del endemoniado fue Jesús el que llegó hasta donde él estaba, aunque no podía ir más allá de la voluntad y la decisión de de él.

                ¿En qué condición vivía este endemoniado? La vida de este hombre no era vida. Vivía en un lugar que no era su hogar. Lejos de sus seres amados. Lejos de una vida normal. Un vivo entre muertos. Un vivo aprisionado por las cadenas del pecado, que esperaba a gritos ser liberado.

                ¿Había solución para el drama del endemoniado? El drama de este hombre era de desesperación. Humanamente para él no  tenía solución su problema, implicando no poder vivir con los suyos, llevándole a vivir en los sepulcros de un cementerio.

                Él fue encadenado para que no saliera del cementerio. Pero él quería liberación. El usaba de sus fuerzas para liberarse de esas cadenas. Pero por muy libre que estuviese, solo hasta los límites de los sepulcros lograba llegar.   ¿Es vida para un ser humano la forma y lugar donde vivía este endemoniado? Esta no era ni es vida para un hombre. No es vida para una criatura creada a la imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo. Eso es vida solo para los que son atormentados por Satanás.

Elena de White escribió, “Cuando el endemoniado llegó donde Jesús estaba, los discípulos habían huido aterrorizados, y el Salvador estaba solo con el preso del demonio” (DTG 304) “De alguna manera parecía percibir borrosamente que se trataba de un Amigo y no de un enemigo” (DTG 304-305)

¿Cuál es la visión de Dios para el ser humano? Dios ha creado a los seres humanos para que vivan a la luz y no a la sombra. La muerte no tiene nada que ver con Dios sino con Satanás. Y los cementerios son un lugar para donde no hay vida. Y este hombre, endemoniado vivía en un cementerio porque no tenía vida. Por el contrario estaba muerto. La Biblia misma registra que vivía sin ropas y no moraba en casa. No tenía rumbo. ¿Cómo es la vida sin Cristo? Un lugar sin Cristo es prácticamente un cementerio.

                ¿Cuál era el problema de este endemoniado? Este hombre estaba poseído por muchos demonios que habían entrado en su vida. Esos demonios lo apartaron de las personas que amaba. Lo apartaron de su trabajo, su familia, sus compañeros de trabajo. Estos demonios habían truncado su vida, sus planes, sus metas. Estos demonios lo llevaron a la soledad y a la irracionalidad. Los demonios habían hecho de su vida habitación por años. Parecía que nada podría alterar este estado de cosas. Nada, hasta que Jesús hizo y produjo la diferencia. ¿Dios puede producir la diferencia? ¡Dios puede quitarte los demonios que puedas tener! ¡Demonios que no te dejan vivir en paz!

 Déjame decirte querido amigo(a), no importante cuando demonios hayan entrado en la vida de una persona, ni por cuantos años le estén atormentados ¡Dios puede hacer la diferencia!

                Cuando el endemoniado cayó a los pies de Jesús una ventana de luz  de esperanza entró en su corazón. La luz que su alma necesitaba había venido para quitar las oscuridades que había en su vida. ¿Está en oscuridad tú vida? ¡Sólo deja que un rayo de luz de la misericordia de Dios entre en tú corazón! Basta un rayo de luz para que el Espíritu Santo entre a tu corazón y haga el milagro de la purificación.

                Jesús quería y podía sacar a los demonios que atormentaban a este hombre. ¡El solo tenía que pedirlo¡ ¡Así de simple! Solo pedírselo al único que puede y quiere hacerlo.

 

A LOS PIES DE JESUS

                En Lucas 8:34, se dice: “Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo. Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor”

                ¿Cuánto cree que vale la vida de un ser humano? Los dueños de los cerdos que murieron en el despeñadero no lo tenían claro. Para ellos, lo más valioso era la inversión que representaban sus cerdos. ¿Tan poco es el valor que un ser humano puede darle a otro ser humano? Jesús nos enseña que si es necesario hacer un largo o coro viaje por una sola alma, para salvarle, vale todo esfuerzo que se pueda hacer.

                ¿Qué piensa usted? ¿Serán nuestros bienes, nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestros estudios académicos, nuestra familia más importantes que llevar luz de esperanza y salvación a una vida humana? La Biblia nos nuestra que el valor de una persona para Dios es el valor de la vida de su Hijo Jesucristo. Por lo tanto, todo lo que tenemos y todo lo que somos debiera estar al servicio de Dios para la salvación de un alma.

                ¿Qué cambios se producen cuando alguien cae a los pies de Jesús? El texto bíblico es claro. El que estaba desnudo ahora esta vestido. El que huía ahora está cercano. El que estaba con sus facultades perdidas ahora está en su sano juicio. Caer a los pies de Jesús es un acto de humildad para recibir todo lo que Dios quiera dar en su misericordia.

                ¿Habrá endemoniados en nuestro tiempo? Hoy por hoy, hay mucha gente que esta en oscuridad, creyendo que está viva pero son personas que están muertas espiritualmente. El pecado los ha esclavizado. El pecado los ha separado de sus seres amados. Los ha separado de sus valores y principios. Son personas que viven desnudad y desprovistos de las ropas del Salvador. Pero estas personas están esperando. Esperando que en algún momento alguien le hable a sus corazones de la luz de Cristo ¿Por qué no podemos ser nosotros esas personas? 

 

VUELVE A TU CASA

                En Lucas 37-39, se nos dice “Y Jesús, entrando en la barca, se volvió. Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él. Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban”

                Cuando alguien es tocado por Jesús ese toque no puede hacer otra cosa que producir cambios en las personas, cambios que van de adentro hacia afuera.

                Este hombre agradecido de Jesús no quería separarse nunca más de su salvador y le solicitó“que le rogaba que le dejase estar con él”. ¡Eso es cambio! ¡Eso es querer estar con alguien! ¡Eso es querer escuchar de alguien!  ¡Eso es amar a alguien! ¡Eso es no querer separarse de alguien! Pero el relato bíblico indica que Jesús no le llevó con él porque tenía planes para él.

                Nuestro Señor Jesucristo sabía que por su naturaleza humana no podría estar en todas partes para dar a conocer su evangelio. Sabía que para algunos su persona era la de un extraño. Por ello, consideró que la mejor gratitud que este hombre podía hacer por su Salvador era la de ser su representante en su comarca.

                ¡Jesús no permitió que el  ex endemoniado fuera con él! ¡Jesús hizo lo que era mejor para todos! El endemoniado sanado necesitaba proclamar lo que Jesús había hecho por él, y los habitantes de Decápolis necesitaban el ministerio de este hombre. Necesitaban que alguien de los suyos les contara sobre Jesús.

                ¿Dónde podía ir el ex endemoniado? Él debía ir a sus parientes, amistades, coterráneos, para contarles lo que había ocurrido en su vida. Decirle que era una nueva persona. Que vieran que era una nueva persona.

                Jesús invitó a este nuevo hombre a: anunciar, proclamar, pregonar cuan grandes cosas hermosas Dios había hecho en su vida. ¡Grandes cosas habían sucedido en la breve hora en que Jesús permaneció con este hombre!      Mientras proclamaba su mensaje por toda la región de Decápolis, lo que decía era confirmado por el informe de los porqueros que debe haber sido divulgado con la velocidad del relámpago por todas las proximidades de Gergesa.

                A medida que el ex endemoniado estaba bajo el dominio del Espíritu de Dios, contaba su experiencia, la cual la gente por doquiera la escuchaba con sorpresa y asombro.

                Elena de White, escribió: “Por todas partes los campos están abiertos a la predicación.  Aquí y allá se están dando oportunidades que hasta resultan difíciles de atender.  Con todo, y aunque hay un gran número de personas que han recibido la luz de la verdad, ¡cuánto más podría haberse hecho si cada uno hubiera utilizado dicho poder para compartir la luz con otros!  No todos pueden ser predicadores de la Palabra; sin embargo, cada uno tiene algo que realizar en favor de Cristo en el lugar donde está.  Entre los vecinos hay un gran campo de labor sea cual fuera la ocupación, si cada uno consagrara mente y corazón a esta obra, podría trazar planes, aun en pequeña escala, que los haría útiles al Señor.”

                Cada uno de nosotros ha sido salvado por Jesús de la antigua manera de vivir. El ha sacado los demonios que teníamos. ¡Somos nuevas criaturas! ¡Pero eso no basta! ¡No es suficiente con solo ser un agradecido! ¡Algo hemos de hacer para que otros tengan la oportunidad y privilegio que nosotros hemos tenido!

                El Señor te dice hoy “ve a tu casa, cuéntales a los tuyos lo que él ha hecho por ti” (Lucas 8:39). Ten la seguridad que tú testimonio será el medio señalado por Dios para que el Espíritu Santo entre en la vida de cientos y miles de personas.

 

CONCLUSION

                Hay gente, así como el alpinista de nuestro relato, que no sueltan las cuerdas que lo atan al pecado y que para ser salvadas necesitan estas cuerdas sean cortadas. Para esas personas usted puede marcar la diferencia. El mundo tiene a personas viviendo como en el sepulcro del ex endemoniado. Muchas personas necesitan solo caer a los pies de Cristo para ser nuevas personas.

Los resultados del ex endemoniado debiera animar en gran manera a los que quizá crean que su capacidad y preparación no son suficientes para dar un testimonio eficaz por Cristo.

                Los que sinceramente aman a Cristo y cuyas vidas han sido transformadas por el poder del Señor, sencillamente necesitan narrar a otros “cuán grandes cosas el Señor ha hecho con nosotros” (ver 1 Samuel 12:24)

                Cuando Jesús volvió a Decápolis unos nueve o diez meses más tarde (Mat. 15: 32), miles acudieron para verlo y oírlo.

 

LLAMADO

                ¿Te animas en el nombre del Señor Jesús a ser un testimonio a los de tu casa? ¿Dar testimonio de lo que Jesús ha hecho en tú vida?

 

PR JOSÉ LUIS OJEDA CERECEDA

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