ASI CRECIA LA PALABRA DEL SEÑOR

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 TEXTO: “Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (Hechos 19.20)

 

INTRODUCCION

                Ilustración, (relate la historia de felicidad al compartir maíz con los vecinos de una comarca). En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos. - ¿Por qué comparte su mejor semilla con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso? preguntó el reportero. -Verá usted, dijo el agricultor. El viento lleva el polen de un sembrío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada echaría a perder la calidad del mío. Si siembro buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga. Lo mismo ocurre en nuestra vida. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, pues el bienestar de cada uno está unido al bienestar común.

¿Qué significará la declaración de Jesús, “Sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2)?

¿Dónde debemos predicar el evangelio de Jesús? ¿Tendrá resultados positivos la siembra de la Palabra de Dios? ¿Quién produce el crecer de la Palabra de Dios en el corazón de las personas?

 

¿DÓNDE PREDICAR EL EVANGELIO?

                Leamos Hechos 19.8-9, dice: “Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo (valentía) por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tirano”

                El apóstol Pablo tenía el hábito de presentar la Palabra de Dios en la Sinagoga, principalmente en día sábado; en primer lugar porque Pablo guardaba el sábado, además porque Pablo trabajaba durante la semana. Y porque los sábados le daban una oportunidad inmejorable para relacionarse con los judíos.

                Pero algunos a quienes no les era grato el mensaje de Pablo, se endurecieron y se resistieron a creer. Por lo cual maldicieron el Camino, o sea maldicieron a los cristianos y al cristianismo. Debido a esto el apóstol de apartó de ellos. Dejando de tomar parte en los servicios públicos de la sinagoga.

                El versículo dice que “Separó a los discípulos” o “formó un grupo aparte con los discípulos” (Hechos 19:8).

                Todos los cristianos que formaban parte de la congregación en la sinagoga se retiraron, así como los judíos que estaban interesados en las enseñanzas de Pablo. 

                En las Escrituras este es el primer registro que tenemos de que un grupo completo de creyentes cristianos que se separó de la sinagoga judía. 

                Así como en este caso y en muchos otras más en el pasado, presente y en el futuro habrá cientos y miles de personas que entregaran sus vidas a Jesús, cuando se les presentan las verdades bíblicas.

En hechos 19.9 dice “Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tirano”. La Nueva Versión Internacional, dice: “Pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del Camino. Así es que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatían en la escuela de Tirano”

                La escuela que menciona Lucas, donde Pablo discutía, significa una sala de clases. La cual, como propiedad privada, era prestada o alquilada al apóstol por su dueño.

                El abanico de lugares donde Pablo exhortaba la Palabra de Dios era variado. Lo hacia en la sinagoga, escuela, etc.

                En la predicación del evangelio podemos optar por uno o varios lugares diferentes en donde poder levantar la verdad de Jesús que las personas necesitan conoce. Dentro de esta variedad de lugares podríamos tener la iglesia, escuela, sedes sociales, etc.

                En hechos 19.11-12, se nos dice de Pablo: “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.”

                El relato nos muestra que el Espíritu de Dios estaba con él, haciendo milagros extraordinarios. En estos milagros Dios hizo la obra y Pablo fue el instrumento para realizarlos.

                Nunca olvidemos esto, usted y yo somos solo instrumentos, pero la obra es de Dios

               

LOS EFECTOS DEL EVANGELIO

                Leamos en Hechos 19.18-19, donde dice: “Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.”

                Cuando alguien escucha del evangelio no puede quedar indiferente ante él.

                El escuchar el mensaje de Dios a través del apóstol Pablo, llevó a que se produjeran asombrosas respuestas de salvación de parte de los que estaban atentos al llamado del cielo.

                El relato bíblico menciona que “muchos de los que habían creído venían, confesando” (Hechos 19:18).

                Estos creyentes habían hecho profesión de fe, pero es claro que aún tenían una experiencia imperfecta.  Hubo confesiones de hechos malos, en algunos casos quizá con respecto a prácticas de ocultismo en que habían caído después de haber sido bautizados.

                La iglesia, movida por el Espíritu, pasó por una experiencia de un completo escudriñamiento del corazón.  No es claro si las confesiones fueron hechas en privado a Pablo y a los otros predicadores, o públicamente en presencia de la congregación.  Esto último es lo más probable, así como ocurrió en el caso de las confesiones hechas a Juan el Bautista. 

                Hechos 19:19 “Un buen número de de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta monedas de plata”.

                Elena de White, escribió: “Al quemar estos libros de magia, los conversos efesios mostraron que ahora aborrecían las cosas en las cuales se habían deleitado una vez.  Era por la magia cómo habían ofendido especialmente a Dios y puesto en peligro sus almas; y contra la magia manifestaron tal indignación.  Así dieron evidencia de su verdadera conversión” (Conflicto y valor)

 

 

ASÍ CRECÍA... PODEROSAMENTE LA PALABRA DEL SEÑOR

                Hechos 19.20, dice: “Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor”. La Nueva Versión Internacional, dice: “Así la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador”.

                El mensaje es claro. La Palabra de Dios crecía, y crecía poderosamente. Esto nos da la idea de que nada podía hacerle frente u oponerse.

                En algunas otras porciones de las Sagradas Escrituras vemos el mismo efecto positivo de la verdad de Dios en personas receptivas al mensaje.

  1. En Hechos 6.7 se nos dice: “Y la Palabra del Señor crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalén. Incluso gran cantidad de sacerdotes obedecía a la fe.”
  2. En Hechos 12.24 “Pero la Palabra del Señor crecía y se multiplicaba.”

Elena de White, escribió: “Predicad la Palabra de manera que sea fácil de comprenderla. Traed a los oyentes precisamente adonde está Cristo Jesús, en el cual se centralizan sus esperanzas de vida eterna. . . Al traerles la Palabra de Dios, presentándola en un lenguaje sencillo, la simiente crecerá, y después de un tiempo tendréis una cosecha.  La siembra de la simiente es vuestro trabajo; la propagación de la semilla es la obra divina del Señor” (Carta 34, 1896).

                Elena de White, escribió: “Como los discípulos, que llenos del poder del Espíritu salieron a proclamar el evangelio, así los siervos de Dios han de salir hoy.  Hemos de realizar la obra del Señor llenos del desinteresado espíritu de dar el mensaje de misericordia a los que están en la oscuridad del error y la incredulidad.  Tenemos que realizar nuestra parte en cooperación con él; también actuará sobre los corazones de los incrédulos para desarrollar su obra en las regiones distantes.  Muchos ya están recibiendo el Espíritu Santo, que despejará el camino bloqueado por la indiferencia descuidada.” (Recibiréis poder)

                Y agrega Elena de White, “En la actualidad, cada miembro de iglesia ha de hacer lo mismo que realizaron los apóstoles.  Y tenemos que trabajar con tanto o más fervor, para ser bendecidos con una mayor medida del Espíritu Santo, puesto que el crecimiento de la maldad requiere un llamado más decidido al arrepentimiento” (Recibiréis poder)

 

 

CONCLUSION

                Ilustración, Un filósofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia: ... Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendiera su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó. Uno de los discípulos preguntó al relator de esta historia ¿Qué nos enseña, este relato? A lo cual se le contestó: Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.

                Dios es el que hace que su Palabra crezca en las personas, sólo él necesita instrumentos que lleven su Palabra.

               

 

LLAMADO

                Hoy, yo te invito a que compartas tu fe con tus familiares, amigos, vecinos compañeros de trabajo y con todo aquel que Dios coloque en frente tuyo. Qué el mensaje del evangelio de Jesús, así como el granjero que compartió con alegría del maíz con sus vecinos, también lo pueda compartir cada día de este año.

 

                Los que deseen de todo corazón  trabajar por Dios cada día de este levanten sus manos en donde están para que juntos oremos a Dios. Vamos a orar (haga una oración de dedicación a la obra misionera de Dios)

 

 

 

PR. JOSE LUIS OJEDA CERECEDA

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