APOLOS, PODEROSO DE LA ESCRITURA

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 TEXTO BIBLICOS: “Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios” (Hechos 18.26)

INTRODUCCION

                Ilustración (cuente la historia titulada “A vuestra misma puerta”). “Sofía había orado por doce años para que Dios la hiciese una misionera en tierras extranjeras.  Un día el pastor de su iglesia le contestó: -Sofía, deja de pedir y contesta: ¿Dónde naciste? En Alemania pastor. ¿Dónde vives? --En América, pastor. ¿No eres entonces una misionera ya? Piensa: ¿Quién vive en el piso de arriba de tú departamento? Una familia Sueca. ¿Y quién más arriba? --Otra familia, pero italianos. ¿Y a tu lado? Pues otra de suizos. ¿Y en la casa más próxima? -Pues algunos chinos… ¿Y nunca les has ofrecido una palabra hablándoles de Jesús? ¿Piensas que necesitas ser enviada tan lejos a trabajar con amor a los perdidos del Señor si los tienes tan cerca y los amas tan poco?

 

                Esta historia nos enseña que hay una obra que hacer. ¿Cuándo se hará esa obra? ¿Tienes que ir a lugares lejanos para hacer la obra de Dios? ¿Necesitas ir a otra ciudad para hacer la obra de Dios? ¿Necesitas ir a otro barrio, comuna, estado, etc., para hacer la obra de Dios?

 

 

APOLOS EL PODEROSO EN LAS ESCRITURAS

                Abramos nuestra Biblia en Hechos 18.24-28, dice: “Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba Públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.”

¿Quién era Apolo?

                Apolos era un cristiano natural de Alejandría, ciudad donde los eruditos judíos tradujeron el Antiguo Testamento al griego. A esta traducción se le llamó la versión de los Setenta (LXX). En esta ciudad nació Apolo, que ocupó un lugar destacado en la naciente iglesia primitiva.  De hecho, su influencia como maestro cristiano se hizo sentir mucho en Corinto.

                Apolos era un erudito. Y esto le permitía presentar con poder la Palabra de Dios. Era un discípulo instruido que podía usar su erudición en forma efectiva en la predicación.

La Biblia también dice, “que había sido instruido en el camino del Señor” (Hechos 18:25). Este siervo de Dios, aparte de haber sido enseñado por una persona, él también había estudiado por sí mismo el Antiguo Testamento.

La Biblia también dice, que era de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente.

La Biblia también dice, que era un hombre “convincente” “elocuente” (Hechos 18:24). En los tiempos de Apolo, se necesitaba bastante elocuencia; porque todos los judíos no estaban dispuestos de ningún modo a escuchar las declaraciones concernientes a la venida del Mesías.  Por ello, el expositor debía estar preparado con erudición y elocuencia, y ser valiente para tratar este tema, respecto al cual los judíos habían sido engañados vez tras vez por impostores.

                La preparación de Apolos, su capacidad natural, su instrucción y su experiencia lo calificaban para llevar adelante allí una obra similar a la que Pablo había hecho en Atenas. 

                En hechos 18.26 se nos menciona que Apolos, solo conocía el bautismo de Juan “aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

                Las enseñanzas de Juan el Bautista así como el bautismo que él realizaba produjeron un gran efecto entre los judíos.  Por lo tanto, no es sorprendente que en Jerusalén y en Efeso hubiera judíos que habían aceptado la enseñanza de Juan el Bautista acerca de Jesús.  Pero la instrucción recibida sin duda era reducida.  Ellos sabían que Juan bautizaba en preparación para el reino venidero; habían oído que señalaba a Jesús como el Cordero de Dios; y sabían de la voz que vino del cielo cuando Jesús fue bautizado.  Pero Juan había sido decapitado poco tiempo después de esto y Jesús había sido muerto en el Calvario.  Muchos de los discípulos de Juan tal vez no sabían lo que había sucedido más tarde con el mensaje de Cristo: como la fundación de su iglesia, los ritos del bautismo y de la Cena del Señor, el derramamiento del Espíritu Santo, la enseñanza concerniente a la conversión después del arrepentimiento y la recepción del don de la salvación por la gracia mediante la fe. 

                El mismo Juan el Bautista había comprendido oscuramente lo que Jesús presentaba sobre esos asuntos, porque un día envió mensajeros para preguntarle al Señor: “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” (Mat. 11:3)

                Por lo cual, muchos buenos discípulos del evangelio de Jesús no conocían todo o plenamente el mensaje. Entre uno de estos se encontraba Apolos. A pesar de ello, él no dejó de predicar lo que a la fecha conocía del plan de salvación.

                Apolos pudo haber proclamado con mucha precisión lo que Juan había predicado acerca del venidero reino de los cielos, guiado por su propio estudio del Antiguo Testamento.  Pudo haber demostrado cómo Juan había señalado a Jesús, y haber relatado muchas de las obras y las palabras de Cristo como evidencia de que Dios estaba enviando profetas superiores a los que los judíos habían tenido por mucho tiempo, y que por lo tanto la vida de Cristo era un testimonio de que la redención estaba cerca.  Pero quienquiera que hubiera sido el maestro de Apolos, no había llevado a su alumno más allá del mensaje del Bautista, quien reconoció a Jesús como el Cristo.  No hay duda de que a Apolos le había parecido que Cristo era el caudillo de un judaísmo supremo que retenía los rasgos distintivos de la antigua religión.

               

PRISCILA Y AQUILA UN APORTE AL DISCIPULADO

                Hechos 18.26, dice: “Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios”

                Priscila, también seguidora de Dios, tuvo una parte activa en la instrucción de Apolos. Ella se destacaba por su poder y fervor entre los cristianos.

                El relato menciona que tanto Priscila como su esposo Aquila “tomaron aparte a Apolos y le expusieron más exactamente el camino del Dios” (Hechos 18:26). No lo expusieron públicamente. Fueron cuidadosos en qué decir, cómo decirlo y dónde decirlo. Esto es algo de lo cual debemos seguir aprendiendo a poner en práctica en la vida cristiana.

                Siendo Apolos un experto en el conocimiento del mensaje de Juan el bautista aceptó con humildad la ayuda que este matrimonio quería entregarle. Porque él y los demás judíos estaban preparados para aceptar al Mesías, pero no comprendía en qué forma Jesús había cumplido todo lo que implicaba ese calificativo. Y ahora él si recibiría este conocimiento de parte de Aquila y Priscila.

                Elena de White, escribió: “Mientras estaba en Efeso, Apolos comenzó a hablar confiadamente en la sinagoga. Entre los oyentes estaban Aquila y Priscila, quienes, percibiendo que no había recibido todavía toda la luz del Evangelio, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios. Por su enseñanza adquirió una comprensión más clara de las Escrituras, y llegó a ser uno de los abogados más capaces de la fe cristiana.” (Hechos de los apóstoles)

                Elena de White agrega: “Apolos. . . había recibido la más elevada cultura griega, y era erudito y orador. Aquila y Priscila lo escucharon y vieron que sus enseñanzas eran defectuosas.  No tenía un conocimiento completo de la misión de Cristo, de su resurrección y ascensión, y de la obra de su Espíritu, el Consolador que él hizo descender para que permanecieran con los suyos durante su ausencia.  Por eso llamaron a Apolos, y el culto orador recibió instrucciones de ellos con gozo y agradecida sorpresa.  Por medio de las enseñanzas de ellos, él obtuvo un entendimiento más claro de las Escrituras, y llegó a ser uno de los defensores más capaces de la iglesia cristiana.  De ese modo un acabado erudito y brillante orador aprendió más perfectamente el camino del Señor por las enseñanzas de una mujer y un hombre cristianos cuyo humilde oficio de hacer tiendas (LP 119).”

                El matrimonio Priscila Aquila, le expusieron a Apolos lo que habían aprendido del apóstol Pablo. Sin duda esto incluía las doctrinas de la salvación por la gracia, la justificación por la fe, el don del Espíritu Santo después de la conversión y el bautismo, y el significado y la necesidad de la Cena del Señor.  Esto indudablemente significó que Apolos, que antes sólo conocía el bautismo de Juan, fuera rebautizado en el nombre del Señor Jesús.

                Elena de White, escribió: “Pablo dio un ejemplo contra el sentimiento, que estaba entonces adquiriendo influencia en la iglesia, de que el Evangelio podía ser predicado con éxito solamente por quienes quedaran enteramente libres de la necesidad de hacer trabajo físico.  Ilustró de una manera práctica lo que pueden hacer los laicos consagrados en muchos lugares donde la gente no está enterada de las verdades del Evangelio.  Su costumbre inspiró en muchos humildes trabajadores el deseo de hacer lo que podían para el adelanto de la causa de Dios, mientras se sostenían al mismo tiempo con sus labores cotidianas.  Aquila y Priscila no fueron llamados a dedicar todo su tiempo al ministerio del Evangelio; sin embargo, estos humildes trabajadores fueron usados por Dios para enseñar más perfectamente a Apolos el Camino de la verdad.  El Señor emplea diversos instrumentos para el cumplimiento de su propósito; mientras algunos con talentos especiales son escogidos para dedicar todas sus energías a la obra de enseñar y predicar el Evangelio, muchos otros, a quienes nunca fueron impuestas las manos humanas para su ordenación, son llamados a realizar una parte importante en la salvación de las almas.” (El Ministerio de la Bondad)

                La experiencia de Aquila y Priscila nos enseña que nuestro mayor trabajo es ser misioneros del Señor. Y que el trabajo de ocho horas diarias de jornada de trabajo o de estudios primarios, secundarios o universitarios; son solo una instancia de desarrollo integral mientras estemos en este mundo en espera del pronto encuentro con nuestro Señor Jesucristo. Nuestro mayor anhelo es:

  1. Amor, pero no de este mundo sino del que Dios Jesús Espíritu Santo nos puede dar.
  2. Compañía, pero no de este mundo sino del que Dios Jesús Espíritu Santo, ángeles y redimidos  nos puedan dar.
  3. Conocimiento, pero no de este mundo sino del que la compañía de Dios Jesús nos puede dar.
  4. Riquezas, pero no de este mundo sino del que el cielo nuevo nos puede dar.
  5. Casa, pero no de este mundo sino que casa del que Cristo fue a preparar y que un día nos va a entregar.
  6. Etc.

.APOLOS, TESTIMONIO DE DIOS

                En hechos 18.27, Lucas escribió: “Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído”

                Cuando Apolos decidió ir de Efeso a Acaya, “los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos que lo recibieran” (Hechos 18:27). Este es el primer registro de lo que llegó a conocerse como “carta de recomendación” escrita por una iglesia a otra en favor del portador de la recomendación. En otras palabras eran las "credenciales" de aquel tiempo. El hecho de que la iglesia de Efeso estuvo dispuesta a darle a Apolos una carta tal, muestra la excelente impresión que había causado mientras estuvo allí. Que es la misma impresión que todo hijo de Dios debe mostrar en donde esté y con quien esté.

                Este testimonio de servicio abnegado a favor de la causa de Dios lo llevó a hablar con gran vehemencia.

                Todas las objeciones que presentaban los judíos a sus temas eran sometidos por él a la luz de las Escrituras. Sus labores naturalmente atraían adeptos que seguían al nuevo predicador, y quizá ganó más conversos que los que Pablo había hecho mediante sus tareas de evangelización. 

 

 

 

CONCLUSION

                Apolos fue un discípulo preparado para dar defensa de su fe en Jesús. A través de esta inspiración de vida muchos que lo escucharon creyeron lo que él decía. Y por este creer, decidieron también aceptar entregar sus vidas a Jesús.

                Como hijos de Dios, usted y yo somos cartas de recomendación, embajadores del cielo, a donde vayamos.

                Elena de White, escribió: “Aquellos que trabajan por Cristo hoy día pueden revelar las mismas excelencias distintivas reveladas por los que en el tiempo apostólico proclamaron el Evangelio.  Dios está tan dispuesto a dar el poder a sus siervos hoy como estaba dispuesto a darlo a Pablo y Apolos, a Silas, a Timoteo, a Pedro, a Santiago y Juan.” (Los Hechos de los apóstoles)

 

LLAMADO

                En el tiempo que estamos viviendo, Dios necesita para su causas hombres como Apolo. Que sean un ejemplo en conducta y sean defensores de las verdades del cielo.

                Dios sabe que tú puedes ser un defensor de su verdad. De hecho el anhela capacitarle a través de su Espíritu Santo ¿Aceptarías tú ese privilegio?

                Tú también puedes ocupar un lugar en la obra de Dios. Si así lo deseas, te invito a que levantes tu mano en donde estas para dar testimonio público de querer trabajar por el Señor, (espere a que los hermanos levanten su mano y luego haga una oración por ellos para que el Espíritu Santo los capacite en el trabajo misionero)

 

 

 

PR. JOSE LUIS OJEDA CERECEDA

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